¡Cómo duele no poder expresarme como quisiera!
¡Qué complicado es hablar y ser entendido!
¡Qué complicado es callar y ser comprendido!
Tenemos la voz, las palabras, los gestos, las miradas, las acciones, los pensamientos.
Sin embargo parece que no son sufisientes o bien que todos ellos no estén de acuerdo y egoistamente vayan cada uno por un camino.
Nuestro cerebro no controla este caos interno. Es un error creerlo.
Cad día veo más claro que nuestro cuerpo no es uno sólo, sino una especie de arrecife de coral, que a simple vista parace uno y realmente se forma de miles o millones de seres dieferentes.
Es una simbiosis donde cada parte se debe a la otra, pero en ocasiones una o más de ellas es un parásito del que no puedes desprenderte y debes aceptar convivir, o sufrir...
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Tu escrito de hoy podría haberlo escrito yo misma durante esta semana, a la vista de todo lo que me ha acontecido. He sentido casi lo mismo, tras ver la imposibilidad de comprender y ser comprendida por alguien que me importa muchísimo, más allá de lo políticamente correcto.
ResponderEliminarPero no somos espejos, somos prismas, y cada faceta refleja una parte de la realidad. Sin un poco de afecto, sin esfuerzo... ni veremos ni nos verán.
Lo peor de todo es mezclar la realidad con tus sentimientos. Y tragártelos, porque dejarlos libres, hacerlos reales, tan solo causarían estragos.
Saludos.